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Beautiful male Common Quail (Coturnix coturnix) close up.

ntre las alternativas no tradicionales de producción agrícola, la cría de codornices es una de las más atractivas y accesibles. Esto se debe a que la inversión no es elevada, los requerimientos de espacio y mano de obra son reducidos, el manejo es relativamente sencillo y el mercado todavía no está saturado, aunque hay que formarlo.

Pero varios intentos de desarrollar un criadero han terminado en fracaso debido principalmente al desconocimiento de algunos aspectos esenciales en el manejo del ciclo del ave, la selección del plantel, y no menos importante, no plantearse de antemano cómo y dónde comercializar el producto.

Las siguientes son algunas recomendaciones en lo que se refiere a manejo del criadero para que el potencial productor llegue a resultados favorables:

  • Selección. El proceso en sí de la crianza de la codorniz comienza con la selección de los huevos para incubar, por medida, color y brillo. El punto principal es buscar huevos de buen tamaño; de lo contrario, la producción resultante puede ser defectuosa.
  • Aislamiento. La sala de incubación debe instalarse en un lugar bien aislado del resto del criadero, para evitar el ingreso de gérmenes, ya que el embrión todavía no ha adquirido defensas.
  • Fertilidad. A los 14 días de incubado se controla en el ovoscopio la fertilidad del huevo para pasarlo a la nacedora, donde eclosiona dos días y medio después.
  • Pichones BB. Dos días después del nacimiento se pasa a los pichones al galpón de los BB, donde se les proporciona un alimento preparado en el criadero con un 28 por ciento de proteínas.
  • Sexado. Sólo a los 18 días de nacidos se puede sexar a los pichones y distribuirlos. Todavía no existe una forma de determinar el sexo con anterioridad.
  • Cría. Los machos de faena se alojan en el sector de cría durante 65 días hasta su terminación. El recinto debe tener poca luz para evitar que desarrollen el instinto sexual y gasten energías que deben servir para que formen más cuerpo y carne.
  • Vida útil. Para un ave de postura, la vida útil comercial es de un año y tres meses. Hay criadores que prolongan el ciclo a dos años, pero se ha comprobado que en el segundo período la productividad es menor.
  • Tamaño. El mercado de huevos de codorniz exige un tamaño grande. Por eso se aconseja trabajar con la codorniz europea, que es más grande, y por lo tanto, el huevo también.